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martes, 10 de febrero de 2015

NUESTRA MASA MADRE NATURAL

Como sabéis los que nos leéis cada semana, hace un año más o menos vamos experimentando con el pan casero. Nos ha atraído sobre todo la masa madre natural, ya que el pan elaborado con masa madre respecto a la levadura (química o fresca de panadero), tiene muchas ventajas:
  1. Es más bueno. Es así, sin más.
  2. El pan es más digerible, porque este fermento no se limita a hacer burbujas, sino que modifica la harina.
  3. Dura más, mucho más, fresco.
  4. Da más satisfacción hacer pan con masa madre! Esos seres vivos que empiezan a poblar la nevera, que se van cambiando de sitio, nos hacen preocupar por la temperatura de la casa, por sus ciclos de alimentación, sus ritmos…

No obstante nuestro amor a la MaMa, este verano pasó una desgracia: con los campamentos, el calor y el olvido, la masa madre que teníamos se murió. No hicimos pan con ella ni la alimentamos durante unos meses, y ya tenía un olor que nada tenía que ver con el olor como a queso o sidrería. Así que nos animamos a crear una, o mejor dicho, dos.

Seguimos el proceso de creación (o cultivo) de la masa madre que describe Ibán Yarza, gran panadero casero. Para ver cómo evolucionaba con harinas diferentes, empezamos dos: una de harina integral de trigo y otra de harina de avena.

Día 1

Mezclamos 40gr de harina con 55gr de agua (en cada bote, con las dos harinas) y los dejamos a temperatura ambiente con un trapo encima.



Día 2

A la misma hora el día siguiente, miramos. La verdad es que no había pasado nada, las dos masas estaban tal y como las dejamos. Revolvimos las dos mezclas, para repartir el alimento a los microorganismos que supuestamente están apareciendo, y lo dejamos otras 24 horas.

Día 3

En este momento, se supone que debería haber burbujas y un olor intenso, algo ácido, a “bodega vieja” como explica Ibán Yarza. Nada de eso… A lo mejor porque empezar una masa madre en invierno en Burgos implica tener más paciencia todavía.
Pero, sí que había una única burbuja en la mezcla con harina de avena. Una, pero prometedora.


De todas formas, desechamos algunas cucharadas de cada mezcla y añadimos un poco de harina y de agua.

Día 4

Día siguiente, misma hora, la mezcla con harina de avena está exactamente igual (una única burbuja), pero la de trigo tiene ya señales de actividad evidentes: olor a sidra y queso, burbujitas, ha subido de volumen… 


Así que la alimentamos otra vez (a la de avena también, para que no se sienta abandonada). Y además, con la ayuda de Martina escribimos en cada bote con un rotulador cosas bonitas, esperando que les diera  ánimos.

Día 5-6-7

Seguimos el mismo proceso para los días siguientes, la masa de avena no mostraba señales de cambio pero tampoco se había podrido, así que alguna de las bacterias y levaduras “buenas” se deben haber activado. Probamos a echarles pasas siguiendo el consejo de Dan Lepard, pero la verdad es que no cambia mucho la cosa.

Por otro lado, la masa de trigo ya esta lista, ya que notamos que después de alimentarla, en 2 horas dobla en volumen y flota en agua. A hacer pan!!

Seguimos la receta también de Ibán Yarza para hacer una hogaza, con:
150gr de masa madre
500gr de harina (usamos la mitad integral y la mitad de fuerza)
330gr de agua
10gr de sal

Aplicamos el proceso de autolisis, que facilita el amasado y mejora la miga del pan.


Después de mezclar todos los ingredientes, dimos un primer reposo a la masa de unas 2 horas y media; y un segundo periodo de fermentación después del formado un poco más largo, de 3 horas y pico.





Aquí tenéis una foto de la hogaza horneada: la verdad es que las greñas no se abrieron espectacularmente, pero la corteza se veía estupenda, crujiente.



La textura del pan era estupenda, con una alveolatura irregular y un aroma…


Visto el éxito de la masa madre de trigo, por fin la bautizamos (como “Mamma Giustina”) y esperamos que siempre esté con nosotros esta vez. La de avena, en cambio, será pronto convertida en masa madre de centeno integral. Ya os contaremos qué tal va!

martes, 20 de enero de 2015

CRACKERS DE SEMILLAS

Como mucha gente ya nos ha pedido esta receta, hemos decidido publicarla en el blog para todos. Estos crackers son tan fáciles y rápidos de preparar, como ricos y sanos. Una idea fantástica para un substituto del pan o las tostadas, si no se quiere abusar de harinas y cereales, y para aportar todas las propiedades de las semillas.
Si eres celíaco, puedes preparar una versión sin gluten. Solo tienes que evitar poner avena y usar harina de arroz en vez de la integral.

Ingredientes:

130gr semillas de lino o copos de avena
130gr pipas de calabaza o pipas de girasol
130gr sésamo o amaranto
330gr harina de centeno integral/de arroz/de avena
250ml agua
125ml aceite de oliva virgen extra
2 cucharadas de té de sal fina

Preparación:


Si usamos amaranto, hay que hacerlo explotar antes como si fuera pop-corn. Hacerlo es muy fácil, solo hay que usar una sartén muy caliente, poner la cantidad adecuada de amaranto (dependiendo de lo grande que sea la sartén, yo lo hago en 2 ó 3 tandas), tapar en seguida y mover la sartén para que todos los granos de amaranto la toquen. Tarda solo 1 ó 2 minutos en explotar, aunque quedan granos sin explotar después de 2 minutos mejor sacarlo todo, porque sino se quemarían. Se pueden echar igualmente en los crackers.

En vez de copos de avena, yo le echo lo que me queda de hacer la leche de avena (diríamos que es básicamente salvado de avena, pero muy húmedo). Queda muy bien y le da otra textura!

Mezclar todo en un bol. La cantidad de agua puede variar según el tipo de harina que usemos. Como orientación, la masa debería quedar bastante seca, una textura parecida a esta foto:




De todas formas, si os pasáis de agua no pasa nada grave, simplemente se les dará un poco más de horno.

Repartir la masa en 3 ó 4 bandejas de horno, con papel vegetal en la base (o silicona). 

Yo no tiro el papel después de hacer estos crackers, queda limpio y se puede volver a usar perfectamente.


Poner otro papel vegetal encina y aplastar con un rodillo:  







Hay que dejarlo en una capa fina (justo lo suficiente como para que no se despeguen las pipas más grandes).


Quitar el papel vegetal de arriba y marcar unas líneas con un cuchillo de sierra o un rodillo de pizza (serán las guías para romper los crackers una vez estén listos).


Hornear a 200º durante 10-15 minutos. Pasado este tiempo, romper los crackers siguiendo los cortes y ponerlos en una rejilla para que se sequen.


Si todavía no están del todo hechos, se pueden dejar en el horno apagado y caliente (la señal que están hechos es que hacen “crack” al romperse).





Dejarlos enfriar en rejillas para que pierdan del todo la humedad antes de guardarlas. Duran más de una semana sin problemas.



Se puede variar la proporción de semillas y poner las que tengáis por casa, siempre quedan ricas!









Unas notas sobre algunos de los ingredientes:

El amaranto es un pseudocereal, los granos que se suelen usar son sus semillas.

Tiene el 16% de proteína, superior a la cantidad de proteína que contienen otras plantas como el trigo, el maíz o el arroz; y además es una proteína de muy buena calidad, con buen balance de aminoácidos esenciales (como la lisina). Es de alto valor calórico, carbohidratos, fibras y sales minerales. El grano no tiene gluten, lo que le hace apto para celíacos y para personas que eligen evitar o reducir el gluten de su dieta. También se puede cocer y usar de forma parecida al cus-cus o a la quinoa.



La semilla de lino contiene una sustancia que regula la presión y función arterial. Además, son una fuente riquísima de ácido graso omega-3 y contiene una proporción de fibra superior a cualquier cereal.

Las pipas de calabaza son ricas en vitaminas del gupo B, selenio y zinc, omega-3 y omega-6. Tradicionalmente, se han usado como remedio para combatir las lombrices intestinales, para eliminar la retención de líquidos y contra el exceso de mucosidades del aparato respiratorio.

Las propiedades nutricionales del avena son realmente especiales. Tiene hidratos de carbono de absorción lenta, lo que mantiene la sensación de saciedad durante más tiempo y ayuda a controlar el nivel de glicemia. Aporta vitamina E, B6 y B5, además de muchos minerales como yodo, selenio, manganeso… Facilita el tránsito intestinal y calma las ansias de comer, gracias a la fibra soluble que contiene (los betaglucanos).

domingo, 27 de abril de 2014

NUESTRO PAN



Los que habéis pasado por Sabinares en las últimas semanas ya sabéis que en la cocina hay una actividad nueva, que nos está apasionando… el pan.

Hace un par de meses nos visitaron dos WWOOFERS, Marco y Camille, que nos regalaron un trozo de su madre natural y algunos buenos consejos. Desde ese momento estamos enganchados, probando receta tras receta…

No todas salieron como nos esperábamos, pero poco a poco vamos cogiendo experiencia y soltura con diferentes harinas, fermentos e ingredientes. La nevera se va animando con experimentos de masas madres de trigo y de centeno. Vamos midiendo la temperatura en toda la casa para encontrar el sitio perfecto para dejar reposar diferentes tipos de masas. El 80% de las veces que alguien abre la puerta de la cocina, es mirada mal porque “¡se resfría la masa!”. Y la estantería de harinas se va ampliando… En fin, que la entrada del pan nos ha cambiado.

En nuestra TOP 5 de panes favoritos hemos consensuado:

1) Unas chapatas que nos hicieron caer lagrimones de emoción al comerlas.

2) Un pan de molde de harina integral y blanca de centeno, que huele a gloria.

3) Una trenza dulce semiintegral con nueces e higos secos.

4) Una hogaza cuya receta va cambiando según el día, los horarios y las ganas del personal, que normalmente elaboramos con harina integral de trigo, harina de fuerza y masa madre.

5) Una hogaza de levadura de panadero.



De momento hemos aprendido a valorar el tiempo de espera de la masa y a respetar lo que nos indica la madre (con gritos de alegría cuando flota en un vaso de agua).
Nuestra próxima receta seguramente será una broa de centeno y maíz, que en el recetario tiene una pinta estupenda. ¡Os informaremos del progreso!
Y de paso, os informamos que los que vengáis a hospedaros en el hotel del 16 al 18 de mayo podréis participar en un taller de pan con masa madre, en lo que compartiremos lo que hemos aprendido hasta ahora, haremos pan juntos e intentaremos transmitir esta locura maravillosa. También entra en nuestra oferta de 2 noches alojamiento con cenas + comida del sábado + taller, por 192€ (parejas), 242€ (2 adultos y 1 niño) ó 280€ (2 adultos y 2 niños). Podeis reservar por mail (info@sabinaresdelarlanza.com), teléfono (947 616 908) o web (www.sabinaresdelarlanza.com).